miércoles, 22 de junio de 2011

Gasolina en el culete.

Dejar las cosas al alcance de un terremoto de diecinueve meses te puede dar algunos quebraderos de cabeza.
El caso es que tengo un pequeño problema de ratones en el jardín. No me atrevo a poner veneno, con los dos perros y la niña por allí trasteando, y después de probar un par de cosas que no han funcionado muy bien, hoy me decidí a poner pegamento de ese que se quedan atrapados.
El pegamento de marras es muy, muy asqueroso, y muy, muy difícil de quitar.
Me manché las manos al colocarlo y me fui a la cocina a lavármelas con jabón y agua caliente. Las instrucciones aconsejan usar gasolina, pero como no tengo gasolina...
Pues mientras me las lavaba, vi por la ventana como mi querida hija se había subido a una silla, había cogido el tubo de pegamento, le había quitado el tapón y se lo estaba poniendo en la cabeza a Truc.
Truc es nuestro ratero, que menos mal que le tocó a el y no a Beltza...
Ya se imaginan... sal corriendo, dale un grito a la nena, recupera el tubo de pegamento y intenta arreglar el desaguisado...
Menos mal que lo pillé a tiempo y no tenía demasiado, sólo un poco en toda la cocorota. Y las orejitas limpias, ufs..
Truc tiene unas orejas muy, muy finas, y cualquier cosa que le hagas en ellas le molesta y se queja horrores.
El problema fue al intentar quitarle el pegamento de la cabeza.
Gasolina no tengo, y de todas formas, no le iba yo a poner gasolina en la cabeza al pobre.
con agua y jabón se formó una plasta con el pelo que daba grima.
Y entonces se me ocurrió coger una de las toallitas de Nuria.
Oye, mano de santo, quitó todo el pegamento en un plis plas, y le dejó el pelo brillante.
Vale, prueba superada...

Pero me queda a mí una duda que me corroe...

Si las toallitas de bebé se llevan con tanta facilidad algo que se supone que sólo se quita con gasolina...
¿Con qué seguridad se las pongo yo en el culete a mi niña?

Preguntas tontas que se hace una de vez en cuando.


jueves, 2 de junio de 2011

De burros y otras zarandajas



Pues estaba yo trabajando en mi "despacho", tan ricamente cuando así, sin esperarlo, se me cruzó un burro.
Que claro, igual no lo saben, pero es que mi despacho a veces tiene ruedas y se mueve por esos mundos de Dios. No se yo si a la furgoneta le debe de gustar que la llamen "despacho", pero teniendo en cuenta las horas que paso allí, la de papeles que ruedan sobre el asiento trasero, y el completo guardarropa que hay en el maletero, con despacho se queda.
Que ya me lié, yo iba a hablarles de burros.
Esto es lo más normal del mundo. Una se hace sus planes, se organiza, empieza a trabajar y se alegra enormemente de que las cosas vayan como toca y todo salga a su ritmo. Y se te cruza un burro que te bloquea el paso.
¿Qué haces?
Pues primero tocar el claxon, claro.
Aunque me parece que a estos orejudos eso del claxon no les impresiona absolutamente nada. En este caso es que ni se inmutó.
Luego, pues paras la furgoneta, abres la ventanilla y le das dos gritos. Con todo el cuidado del mundo, no se vaya a enfadar y te cocee el parachoques.
Pues seguro que estaba bien sordo, porque es que ni se movió, oigan.
Lo siguiente: bajarse del coche y hacer aspavientos con las manos, a ver si se asusta y se va. Pero a distancia, no te embista.
Nada.
Vuelves a montar en el coche y intentas pasar esquivándolo. Cuando la rueda delantera derecha ya está enterrada en el barro y la trasera notas que empieza a patinar, ya te cabreas y te empieza a dar igual todo.
Te bajas del coche, le das los dos gritos, haces los aspavientos, le das un manotazo en la grupa y al final, en vista de la tozudez del bicho peludo, lo coges de las riendas y lo sacas sin contemplaciones del camino. Y del miedo a las coces y embestidas, ni rastro.

Y, ¡ala! a seguir trabajando tan tranquilamente.

Claro, que esto es cuando te encuentras un burro en mitad del camino.
Pero, ¿y cuando te encuentras un burro en mitad de tu vida? Y resulta que no tiene riendas...

Pues eso, que la mayor parte de las veces es mejor tener un despacho rodante y encontrarte burros peludos. Dan menos problemas.