domingo, 31 de octubre de 2010

El cambio de horario




El cambio de horario, ¿A quién se le ocurriría semejante barbaridad?
Si usan los buscadores (cosa que en este momento no tengo la más mínima intención de hacer), seguro que encuentran cientos de entradas sobre la crisis del petróleo, la falta de combustible y las soluciones que se les ocurrieron a las cabezas pensantes para luchar contra el problema.
¡Un problema de los años 70!
¿Pero es que nadie se ha dado cuenta de que hace ya siglos de eso? Bueno, siglos no, pero sí que fue el siglo pasado.
Anoche cambiaron la hora y este domingo tiene una hora más.
Guay, ¿Verdad?, una horita más para dormir.
Pues no, de guay nada.
Está muy bien eso de tener una horita más para dormir… pero a ver quien se lo explica a mi perra, y a mi gata, y especialmente a mi hija.
A las siete de esta mañana (que eran las seis) ya tenía a toda la tropa en planta pidiendo el desayuno. Y no hubo manera de explicarles que hoy era domingo, que no hace falta levantarse a las siete, y que además no eran las siete sino las seis.
Me tocó abrirle a la gata, ponerle el pienso, salir al patio, darle el pan a la perra y prepararle el biberón a la nena. Que tampoco es ninguna tragedia, si no fuera porque detrás del biberón viene vestirse y salir para la guardería y allí que la tuve a ella pidiendo explicaciones alrededor de la cama mientras yo intentaba volver a coger el sueño.
Total, nada, que me tuve que levantar a las ocho que eran las siete.
Ningún problema, ¿verdad?, así aprovecho más el tiempo.
¡Pues no! Hoy hizo un día de perros y no pude salir.
Y claro, toda la mañana entreteniendo a mi pequeña fiera que se aburría como una ostra… Y que me pidió la comida a las once (que eran las doce, o al revés, porque ya no me aclaro). Y yo haciendo tiempo para que no comiera tan temprano. Nada de nada, a las doce ya había terminado hasta el postre.
Y en cuanto comió, a dar la lata para ir a dormir siesta.
Claro, lo de la siesta es genial, porque así puedes dedicarte a hacer otras cosas mientras la fiera duerme y no trastea por la casa. Pero claro, eso cuando se duerme a su hora, que hoy a las dos (que eran las tres) ya estaba otra vez en pie de guerra, y yo no había ni terminado de comer.
Sobremesa lluviosa, sin poder salir de casa y tirada por los suelos jugando al escondite.
Por consiguiente (no consigo recordar quien decía eso… pero me suena mucho…), en mitad del café empezó a pedir la cena.
Aquí ya me puse dura, que si no, mañana volvemos a tener la misma historia. Se cena a las ocho (que son las ¿nueve?) y hasta las ocho nada de nada.
¿Puede alguien, por favor, venir y explicarle que todavía son las siete y media y que si cena ahora, me va a despertar mañana a las seis? y mañana es fiesta…

Lo que yo decía, que esto del cambio de hora es una porquería.
Y de ahorrar, nada de nada, que lo que ahorramos en luz, se me va a ir tranquilizantes.
Como pille yo al jerifalte que ha dado la orden, se la empaqueto por correo certificado hasta el próximo cambio de hora
Ufs.
PD. Sí, ya sé que hoy tocaba escribir sobre Halloween... pero es que a mí me quitan horas de sueño y ríanse ustedes de Fredy Kruegger...

jueves, 28 de octubre de 2010

Pues aquí estamos, con los cubos de pintura, las baldosas nuevas, los cristales de las ventanas...
Y hasta hemos cambiado el cuadro de la entrada.
La mirada de Perlita me había acompañado desde el amanecer de mis aventuras "internéticas"
Suya fue la primera historia que escribí.
Suyo es el nombre que adopté.
Su imagen ha sido mi avatar durante nueve años.
No, Perlita no ha desaparecido. Sus veinte añitos me siguen acompañando, ahora mismo está luchando por sentarse sobre el teclado.
¿Recuerdan mi escrito "Azul"?. Ella lo inspiró cuando sus hermosos ojos azules empeñaron a teñirse de negro.
Ahora ya no le queda nada de su azul, la oscuridad y el silencio la rodean.
Pero ciega y sorda, me sigue acompañando, aunque a veces se me olvida que no debo cambiar los muebles de sitio y la pobre me llama desde algún rincón de la casa en el que se ha despistado.
Perlita se ha ganado una buena jubilación para el tiempo que le pueda quedar de vida.

A partir de ahora, mi mirada será la mirada de Brandy.
Brandy también fue presentado en sociedad en su día. ¿Recuerdan? Se trataba de "Miau" .

Brandy apareció un buen día en mi casa, tomó posesión del jardín y allí se quedó.
Cuando nos mudamos al pueblo, se vino con nosotros y en los últimos dos años su vida de ha repartido por los corrales de las casas de mi manzana.
Brandy desapareció hace un mes. Un medio día no estaba en el corral y ya nunca más lo vi.
Estos cinco años que ha vivido con nosotros ha sido un gato simpático, cariñoso, tragón y algo sinvergüenza. Iba y venía, entraba y salía a su antojo, no le pusimos puertas ni barreras.
Y me gustaría pensar que ha sido un gato feliz.

Por eso, y después de meditarlo, creo que Brandy es el mejor símbolo de mi nueva etapa. Quiero ser feliz y ver la vida con la frescura, la espontaneidad y la alegría que tenía mi gato...

Sirva este primer mensaje como un homenaje a la alegría de vivir.

Ah, y por si alguien se lo pregunta... No tengo la más minima intención de cambiar de nick... Brandy suena a alcohol...

martes, 26 de octubre de 2010

Estamos de reformas




Pues sí, estamos de reformas.

¿Alguna vez les ha dado por reformar una casa antigua?

Ya saben, una casa de esas que tiene sus años, su historia, su "sabor". La tenías ahí, solitaria, un poco dejada de lado. De vez en cuando ibas a dar una vuelta, abrías las ventanas, ponías cebo para las ratas, y volvías a cerrar la puerta detrás de tí.

Y un día decides que la quieres volver a utilizar, pero huele a humedad, a cerrado, y te apetece darle una manita de pintura, cambiar los muebles, las cortinas.


Pues en eso estamos, vamos a volver a esta nuestra casa, pero necesita algunos "arreglillos" para volver a ser acogedora.


De momento no se me ocurre nada que decir... pero todo a su tiempo.


Nos iremos viendo.