¿Recuerdan?, este fue el título de mi última entrada antes del "cuento por capítulos", hace ya un mes.
En este tiempo no les he visitado, y tampoco he comentado ni escrito nada.
En este tiempo he estado "interiorizando".
Verán, yo siempre he pensado que la vida es como una partida de cartas. Las cartas que nos reparten no se pueden cambiar, está en nosotros saberlas utilizar con inteligencia y corazón.
También podemos descartar las que no nos interesan, pero es que además durante toda la vida nos siguen repartiendo una y otra vez.
Así, cuando piensas que ya tienes la jugada perfecta, resulta que te quedas con las más feas y vuelta a empezar.
Aunque tambien puede ocurrir que cuando ya das la partida por perdida, te aparece el as de corazones y haces poker.
Yo nunca fui una jugadora conservadora, nunca me quedé esperando a ver cuales cartas me daban, la robaba directamente del mazo. Y tampoco he tenido el más mínimo problema en descartar las que no me han interesado.
Así, mi particular partida ha sido bastante "movidita".
He hecho grandes amigos y grandes enemigos.
He tenido espectaculares éxitos y sonoros fracasos.
He ganado, perdido, sufrido y disfrutado como el que más.
Y últimamente ya me estaba empezando a apetecer algo más tranquilo, una vida más relajada.
Poder hacer planes a largo plazo, vivir la vida de otra manera, dejar de cambiar de mar cada pocos años, vivir en la misma casa, en el mismo barrio del mismo pueblo y con el mismo trabajo.
Pues hace un mes tuve algunos problemas de salud, nada serio. Algo similar a otras veces ( o eso pensaba yo).
Y cuando ya me preparé para afrontar una enfermedad... resultó que no estoy enferma.
A la edad en que esperábamos ser abuelos, resulta que vamos a ser padres.
Y llevo todo un mes intentando asimilarlo.
Asimilar que todos los planes que habíamos hecho para cuando la niña por fin se pudiera independizar ahora tendrán que cambiar (vean mi entrada AMADIP ) Asimilar que volvemos a empezar, más mayores, más cansados, aunque quizá también con más experiencia y más seguridad.
Y, bueno, aquí estamos, mirando de cambiar el despacho por un dormitorio, y mirando de ponerle barandilla a la escalera, y mirando de.... no sé, supongo que hay muchas cosas que mirar.
Y eso es todo (por decir algo, en realidad sólo es el principio)
Es curioso como todo cambia. En esta foto parece que estoy sola, pero en realidad iba alguien conmigo, mi as de corazones...

Y ahora que ya lo saben, me voy a visitarles a sus casitas, que les tengo a todos muy abandonados.