viernes, 30 de enero de 2009

AMADIP

Hoy les iba a contar otra cosa.
LLegué dispuesta a contarles que un imbécil le dió ayer un tiro en la cabeza a mi gato, y que tuve que curarlo, y que...
Pero después de estar en el espacio de Tere, he cambiado de idea.
¿Ya pasaron? está aquí: http://decorazonacorazon-tere.blogspot.com/

Les voy a poner un programa de televisión de una cadena local de Mallorca. Siento que está en parte en mallorquín y quizá no lo entiendan todo.
Y siento que dure 30 minutos, quizá es un poco largo.
Para los que tengan la paciencia de verlo entero: Es un reportaje sobre un centro de ocupación "especial" en esta isla, se llama AMADIP.
La reportera de la coleta, la que enseña las instalaciones y pregunta cosas a los internos es Cristina, la hija de mi pareja.

También es la causa de la mayor parte de nuestros problemas.

Y, ¿Saben?, cuando vi el video, me sentí orgullosa.
Curioso, no me lo esperaba.
Pero fue lo que sentí.
Y pensé en compartirlo con ustedes.
Esta es la dirección, no lo puedo poner en el blog porque es muy pesado:

Ah... mi gato está bien, con un siete y dolor de cabeza, pero bien.

Besotes
.ETICS. Amadip, Televisión de Mallorca from Fernando Muñoz on Vimeo.

miércoles, 28 de enero de 2009

Amanece



Aquí les traigo otra antigualla.


Un cuentecito del año 2002. Me cuesta reconocerme en esa manera de escribir, pero fui yo quien lo escribió.


Es... yo hace 7 años.


Besos.






Amanece.
Después de las lluvias y el frío, el aire trae un rumor de primavera.
Me asomo a le ventana, que abrió mi dueña, y entra un suave olor a azahar.
Es temprano, aún no hay mucha gente caminando por la calle. Algunos se apresuran de camino al trabajo, mirando hacia el suelo.
El panadero acaba de llegar, e inunda la calle con el olor a pan recien hecho.
Pero, ¿que es lo que falta????
Algo no cuadra en mi escena.
Silencio.
Me envuelve el silencio.
Aguzo el oído... Nada.
No se oyen los pájaros.
No ladran los perros.
Los árboles están inmóviles, ni una hoja se balancea con la brisa.
A lo lejos veo las olas que rompen contra la orilla, pero no consigo distinguir su familiar sonido.
Intrigada, salgo a la calle, buscando el origen de tan singular anomalía.
En la playa, los granos de maiz que algún alma caritativa ha esparcido en la arena, esperan inútilmente a las palomas, que han dejado vacíos los toldos de los chiringuitos. Y no se oye el familiar grito de las gaviotas recogiendo los restos de la pesca de esa madrugada.
Mis pasos me sumergen en la ciudad, por sus callejuelas y pasajes. Por donde paso, veo los signos de una urbe que se despereza. Niños con sus libros camino del colegio, trabajadores del ayuntamiento recogiendo los restos de una noche de domingo, algún malhumorado trasnochador de camino a casa, las primeras líneas de autobús, casi vacías. Pregunto el porqué de tan extraño amanecer, pero nadie me contesta, no ven nada extraño en un gato que maulla en mitad de la calle.....no han notado nada raro esta mañana.
En mi búsqueda, las calles van pasando, y las casas dejan atrás a los edificios. Poco a poco voy saliendo de la ciudad, rodeada del más absoluto silencio. Pero algo ha cambiado en el familiar paisaje de mi ciudad.
No se ven gatos en las puertas, ni pájaros en los árboles. No hay perros ladrando detrás de las verjas, ni lagartos bañándose en los primeros rayos de sol de la mañana.
Cada vez más intrigada, sigo el camino que mi instinto me dicta. Las calles dan paso a los caminos, y las casas desaparecen para hacer sitio a las granjas.
De repente, no reconozco el lugar. Me encuentro en un extraño paraje, que no había visitado en mis muchas andanzas nocturnas.
A lo lejos, se distingue la gigantesca copa de un árbol. Creía conocer todos los árboles de esta zona, pero ese me resulta nuevo.
Oigo un rumor lejano de miles de voces susurrando, que parece venir del enorme árbol, así que me dirijo hacia el lugar.
Sorprendida, descubro la causa de silencio de la ciudad. Miles de pájaros se posan en sus ramas, y todo tipo de animales esperan pacientemente bajo su sombra. No sólo hay perros y gatos, también veo conejos, tejones, hurones, palomas. Hasta las gaviotas, habitualmente escandalosas y gritonas, están pacíficamente posadas en los alrededores.
Pregunto a mi alrededor la causa de esta concentración, pero una urraca algo malhumorada me manda a callar, y me señala el tronco del árbol.
Me acerco con paso felino (para eso soy gata), y por fin descubro lo que suscita tanta curiosidad.
Miles, millones de alitas plegadas descansan bajo las protectoras hojas del árbol. Pero no son mariposas.....¡¡¡¡¡¡son duendes!!!!!!.
Están dormidos, unos junto a otros, plácidamente.
De pronto, uno de ellos se despereza lentamente. Estira sus alitas, y una pálida luz azulada se desprende de su cuerpo. Un pájaro empieza a cantar, y provoca en el duende una hermosa sonrisa. Poco a poco, se van despertando uno a uno. Con cada duende que despierta, se enciende un pequeño resplandor, rojo, verde, amarillo.
El silencio va dejando paso a un concierto, los pájaros van comenzando a cantar, cada uno por su lado, pero todos a la vez.
Al cabo de pocos minutos, el resplandor ya tiene todos los colores del arcoiris, y recubre al árbol de una cálida aureola. Casi sin darme cuenta y los duendes ya van abandonando su lugar de descanso. Las miles de lucecitas se dispersan en los cuatro puntos cardinales, y el lugar se va quedando poco a poco silencioso.
Vuelvo sobre mis pasos, pues ya es hora de volver a casa. Pero antes, dedico una última mirada a aquel extraño lugar. Cual es mi asombro cuando, al volver la cabeza, únicamente veo un campo, lleno de vacas... Ni rastro del árbol ni de los duendes.
Pero algo sí ha cambiado al entrar de nuevo en mi ciudad. Los gatos saltan de azotea en azotea. Dos perros discuten, cada uno detrás de su verja. Los pájaros rivalizan en sus trinos.
Llego a la playa, y cientos de palomas invaden la arena, arrullándose unas a otras. Las gaviotas se balancean al ritmo del vaivén de las olas, que rompen con estruendo contra la orilla.
La ciudad, ya despierta, no ha notado el cambio. Ya se van las gentes afanosas a sus trabajos, y los mercados se llenan de gritos y de olores.
Vuelvo a casa, a mi cojín, y recuerdo los acontecimientos del día, mientras veo desde mi ventana, el movimiento de las hojas del árbol que me sirve de escalera.
El próximo año, cuando una mañana el silencio invada el apartamento, abriré la ventana, y volveré a buscar el mágico árbol, para poder volver a ser testigo del despertar de los duendes de la Primavera.
Perlita 2002





lunes, 19 de enero de 2009

Tarde de compras



Pues ya entrando en el 2009, sigo algo "negra". Debe ser por eso que sólo veo cosas tristonas...

Pero como es mejor escribir aunque sea feo, aquí tienen lo que me ronda por la cabeza:


TARDE DE COMPRAS

Uno de ests días fuimos a las rebajas, a ver si encontrábamos algo de ropa.

Mientras mi chico se probaba tropecientas cosas, yo buscaba una camiseta de cuello alto, y a mi lado una pareja de unos cincuenta años muy bien vestida, miraba ropa deportiva de niños.


Él llevaba un papelito con cosas apuntadas, y ella iba cogiendo camisetas.

- ¡Te he dicho que Ana tiene la talla L, y Juan la S!
Decía él mirando el papel.
- ¿Pero se puede saber qué estás haciendo? Es que no me escuchas.¿Qué miras?


Ella seguía cogiendo ropa, tocándola, pasándosela por la cara, como para comprobar si era suave, mirándola en alto y apartando prendas sobre su brazo. Sin mirarlo, dijo:

- Esto es para la niña y eso para el niño.


-¿Pero has mirado las tallas? No tienes ni idea, ¿Me quieres hacer caso de una vez?-
Levantaba él la voz .


En voz muy baja la oí contestar:
- Esto les estará bien, es su talla.


- ¿Pero lo has mirado?-dijo él- ¡déjame ver!.


Sin mirarlo, ella seguía eligendo ropa, ahora jerseys.


- No quiero enfadarme contigo...
Dijo él en voz muy baja. Y después levantándola,

- ¡Haz el favor de ser razonable y hacerme caso! No tienes ni idea, no estás mirando las tallas, todo les quedará mal!


Pero ella no lo miraba ni hacía ningún gesto, acabó con los jerseys y siguió con los calcetines.

Durante un segundo me miró, se dio cuenta de que la observaba (con muy poco disimulo, todo hay que decirlo), y siguió eligiendo ropa.


Entonces, él levantó bastante la voz y le dijo:

- ¡Ya te he dicho que no me quiero enfadar!...¡Haz lo que te de la gana, como siempre! y tirando el papelito con las tallas, se fue dando zancadas por el centro comercial.


Ella ni le miró irse, se fue a elegir guantes...


Yo me fui a llevarle un jersey a mi chico, con un nudo en el estómago.



Cuando íbamos a pagar, la volví a ver cargada de ropa, en la caja, mirando al infinito.

Otra pareja de la misma edad la acompañaba, y el hombre le dijo:

- No te preocupes que ya aparecerá. Mira, yo lo pago todo, y cuando lleguemos al pueblo ya ajustaré cuentas con tu marido.


Ella dijo:

-Gracias.

Y le pasó la montaña de ropa a su amigo.


Nos tocó pagar a nosotros, nos fuimos y no les volví a ver.


Pero aquella noche no dormí bien....

jueves, 8 de enero de 2009

LA SIBIL·LA

LA SIBIL·LA

Pues ya pasaron las navidades, y contra todo pronóstico… estoy sana y salva.
Aunque ya estamos en enero, rebajas, cuesta, bla bla bla, y
Yo les voy a hablar…¡De la Navidad!!!

Sí, ya lo sé, que estoy anticuada, que eso fue el año pasado.
Pues lo siento, pero es lo que hay.
¿Y saben porque?
Pues porque el tema del cual les voy a hablar no es nada navideño. Por lo menos para mí.
Lo encuentro, hasta cierto punto inquietante.
Les voy a contar una tradición que hay en esa la tierra que me acogió (a la fuerza, todo hay que decirlo, nadie les preguntó si me querían por aquí)

Mis navidades de pequeña tenían como punto central la Misa del Gallo. Es la misa del 24 de diciembre en la cual, a las 12 de la noche, se anuncia el nacimiento del niño Jesús, se saca una figurita del Niño ( o un bebé berreante, que de todo hay), y todo el mundo se lía a cantar la mar de contentos Aleluya!!!, Hosanna!!! Y unas cuatas cosas más que no recuerdo. (y eso que yo estaba en el coro… que cosas)

Pues cuando llegué aquí y en mis primeras navidades me dispuse a asistir al festejo navideño de niño Jesús y cánticos, me encontré… Con la Sibil•la.

Es una tradición medieval de esta zona del mediterráneo. Se ve que los jerifaltes de la iglesia de la época no tuvieron narices de acabar con las pitonisas que había por aquí y decidieron incorporarlas a la liturgia. Oficialmente…La oficialidad eclesiástica de la antigüedad admitió que dios había donado un poco de espíritu profético a aquellas adivinadoras paganas, para convencer a los infieles de recibir la Buena Nueva.

El canto de la Sibil•la arranca del siglo X, en el que se empieza a interpretar en la Cataluña medieval, y se extendió por todos los territorios conquistados (entre los cuales se encuentra esta preciosa isla) . Se extendió por Cataluña, Valencia, Mallorca, e incluso Cerdeña.
Se prohibió en 1575… pero por lo menos por aquí fue más fuerte la tradición, y a pesar de diversas prohibiciones, se ha seguido interpretando con algunas lagunas temporales.
En algunos otros sitios también se interpreta (en el Alguer, algunas iglesias de Barcelona y de Valencia, que yo sepa…)
Se canta en la misa del día 24, ( que aquí llaman Matines) y en la actualidad lo canta una niña, o una mujer, vestida con una túnica y que lleva una espada en la mano.
Anuncia el fin del mundo. Sí señores el fin del mundo…(no me extraña que la quisieran prohibir)
Es una versión modificada del Judicii Signum que.. no sé que es (Wikipeda dixit)

Imagínense:
Una iglesia llenita de gente.
Un silencio sepulcral
Una niña con túnica y espada
Y canta a capella (sin acompañamiento)Esto:

Lo jorn del Judici
parrà qui haurà fet servici.

Jesucrist, Rei universal,
home i ver Déu eternal,
del cel vindrà per a jutjar
i a cada u lo just darà.

Gran foc del cel davallarà;
mars, fonts i rius, tot cremarà.
Daran los peixos horribles crits
perdent los seus naturals delits.

Ans del Judici l'Anticrist vindrà
i a tot lo món turment darà,
i se farà com Déu servir,
i qui no el crega farà morir.

Lo seu regnat serà molt breu;
en aquell temps sots poder seu
moriran màrtirs tots a un lloc
aquells dos sants, Elies i Enoc.

Lo sol perdrà sa claredat
mostrant-se fosc i entelat,
la lluna no darà claror
i tot lo món serà tristor.

Als mals dirà molt agrament:
—Anau, maleits, en el turment!
anau-vos-ne en el foc etern
amb vòstron príncep de l'infern!

Als bons dirà:—Fills meus, veniu!
benaventurats posseïu
el regne que us he aparellat
des que lo món va esser creat!

Oh humil Verge! Vós qui heu parit
Jesús Infant aquesta nit,
a vòstron Fill vullau pregar
que de l'infern vulla'ns lliurar!

Lo jorn del Judici
parrà qui haurà fet servici

Si lo sé hacer bien, aquí va en vivo y en directo:

En la catedral de Palma, aunque esta señora que canta es una cantante profesional y extranjera.



En mi pueblo, este pasado 24 de diciembre. Si señores, esta es la iglesia de mi pueblo ¿a que es bonita?

Esta versión es más auténtica... con niña nerviosa y todo.

¿A que da grima????





La niña se llama Lucía y leva varios años cantando cada Navidad.

Me costó, pero aquí está la letra traducida:


El día del juicio
perecerá todo aquel que no haya hecho el bien
Jesucristo, Rey Universal,
hombre y verdadero Dios eterno,
del cielo vendrá para juzgar
y dará a cada uno lo justo;
un gran fuego bajará del cielo;
mar, fuentes y ríos, todo se quemará;
los peces darán grandes gritos,
perdiendo sus habilidades naturales.
El sol perderá su claridad
mostrándose oscuro y tenebroso;
la luna no iluminará,
y todo el mundo será tristeza.
A los buenos les dirá:
- Hijos míos, venid,
el reino que os tengo asignado
desde que el mundo fue creado.
Y a los malos les dirá, muy agriamente,
¡Id, malditos, al tormento!
Id, id al fuego eterno
de las profundidades del Infierno.
Humilde Virgen, que habéis parido
al niño Jesús esta noche,
rezad a vuestro hijo
para que del Infierno os quiera liberar.
El día del juicio
perecerá todo aquel que no haya hecho el bien.

Más información:
http://es.wikipedia.org/wiki/Canto_de_la_Sibila