miércoles, 24 de diciembre de 2008

Pinchando donde no debo...


Publiqué una entrada que no sé borrar...

Cosas que pasan...

Hasta enero!!!

Ya lo saben, y si no lo saben, ya se lo digo yo:
No me sientan bien las fechas navideñas.

A duras penas llego viva al día de reyes.

Así que... Hasta enero.

Sean Felices.


sábado, 20 de diciembre de 2008

El árbol pintado


Cuando nuestro querido Carde tuvo la feliz idea de un cuento compartido, y yo tuve la loca idea de apuntarme, me puse a escribir sobre un secreto de navidad. Un secreto que estaba guardado en mis recuerdos. El secreto de mi árbol pintado.

Pero no me cabía en 80 palabras, y no me cabía en el alma.

Así que saqué a pasear a Perlita, y destrozó el Belén de alguien, jejejeje



El primer relato lo acabé, y aquí lo tienen:




El árbol pintado









Lo cuento como lo recuerdo.
Cuando era pequeña, los Reyes Magos venían puntualmente cada 6 de enero a mi casa, y me dejaban algunas cositas que mi madre se aseguraba de puntualizar:

- Esto es de parte de tu abuela, aquello de tu otra abuela, lo de más allá te lo encargué yo… -

En mi pequeño pueblo éramos muy pocos niños europeos, quizá diez o doce, así que los Reyes Magos tenían más bien poco trabajo.
Un año llegó a vivir una niña, hija del médico. Tenía una extraña enfermedad en la sangre, no coagulaba bien y una pequeña herida la podía matar. Nunca salía de su casa ni para ir a la escuela. Como éramos sólo tres niñas de mi edad, nos llevaban a su casa a hacerle compañía, y jugábamos sentaditas en una mesa sin hacernos daño.

Esta niña tenía una bonita casa y me gustaba mucho ir. Disfrutaba de una habitación llena de juguetes y un armario lleno de ropa lindísima.
La primera navidad que pasó en nuestro pueblo fuimos a visitarla y nos enseñó orgullosa una extravagancia: un árbol de navidad, un hermoso abeto natural adornado con bolitas, espumillón y luces parpadeantes, rodeado de cajitas envueltas en papel de regalo y lacitos de colores.
Aquello era nuevo, una costumbre extranjera que ninguna conocíamos, y nos dejó extasiadas.
Claro que cuando llegué a casa empecé con mi cantinela:
- Natalia tiene un árbol de navidad…-
- Papá, yo también quiero uno, por favor…-
Imagínense: encontrar un árbol de navidad en mitad del desierto del Sáhara… una extravagancia, por demás cara…

Bueno, no es porqué yo lo diga, pero era una niña muy comprensiva, y después de dar un poco de lata a mi pobre padre, olvidé el árbol de mi amiguita y me dediqué a vigilar mi “niño Jesús”, que colocado en la mesita del salón, era el lugar donde los Reyes Magos me dejaban mis regalos cada 6 de enero.

Al año siguiente, como siempre llegó la navidad y sacamos nuestro niñito Jesús, que dormía en su cajita. Mi madre y yo lo colocamos en la mesita del salón y empezamos la cuenta atrás hasta el día de Reyes.

Pero mi padre nos tenía una sorpresa. Cuando ya estaba la casa preciosa con sus lacitos y guirnaldas, me hizo cerrar los ojos y salió de la habitación.
Cuando los abrí, un hermoso árbol de navidad estaba en medio del salón.
No era como el de mi amiga. Este tenía un tronco liso y verde brillante, y en vez de hojas tenía sus ramitas envueltas de tiras de rafia de colores. Estaba adornado con bolitas blancas, rojas, azules y amarillas, y tenía pequeñas cajitas colgando de las ramas más grandes.
Aquel árbol era el más bonito del mundo, y mi padre se llevó el abrazo más grande del universo. ¡Me había traído mi árbol!

Me fui corriendo a casa de mi amiga, a contárselo.

Le dije que mi árbol era tan bonito, que mi padre era el mejor padre del mundo, y que ese año a mí también me dejarían regalos el 25 de diciembre, como a ella.
Su árbol era todavía más grande que el del año anterior, y tenía todavía más luces y adornos.
Pero este año yo también tenía el mío.
Fueron unas navidades estupendas. Yo le contaba cosas de la escuela, y de los juegos de la calle, y ella me dejaba jugar con sus muñecas, sus cocinitas y sus peluches, y me dejaba probarme aquella ropa tan linda, que no se le llegaba a estropear nunca de tan poco que la usaba.

El día de Navidad, como el año anterior, fuimos las amiguitas a su casa a ver los regalos y nos encontramos con una sorpresa: estaba vestida para salir a la calle. Su abuelita había venido a pasar las navidades con ellos y la iba a sacar de paseo, por primera vez en meses.
Con mucho cuidado para que no se dañara, salimos todas a la calle y fuimos de casa en casa viendo los regalos. A mí me tocó ser la última.

Cuando llegamos a casa, mi amiga, su abuela, las otras niñas y yo, fui corriendo a enseñarles mi árbol y mis regalos.
Y entonces mi amiga se volvió a su abuela y dijo:
- Tata, ¿ese árbol no es el que papá tiró a la basura porque se le cayeron todas las hojas y murió? Parece el mismo pero está pintado de verde-
Y, entonces, la abuela, agachándose para que mi madre no la oyera, le dijo:
- Cariño, los pobres no pueden comprar árboles, por eso tu papá se lo dio al papá de tu amiga. -

Y en aquel momento mi precioso árbol se convirtió en lo que realmente era: un abeto muerto, pintado de verde y forrado con papel.

Aquella noche lloré mucho.
Aquella señora estúpida había dicho que éramos pobres.
Yo no era pobre, los pobres no tienen comida y yo tenía comida.
Pero mi árbol era un árbol muerto y feo, ya no lo quería.
Al día siguiente le dije a mi mamá que tirara aquel árbol a la basura, que era un árbol de pobres.
Y mi mamá me dijo que eso no era verdad. Que los pobres eran ellos, porque aquella niña estaba enferma, la pobre no podía jugar, ni ir a la escuela, ni tener amiguitos, y la consolaban con juguetes y dinero.
Nosotros éramos ricos porque teníamos muchos amigos y gente que nos quería. Y yo era la niña más rica del mundo, porque tenía un papá que podía resucitar a un abeto muerto y convertirlo en un precioso árbol de navidad.

No recuerdo el resto. Mi amiga se fue con su abuela y por alguna razón nunca más me volvieron a llevar a su casa.
Después se fue del pueblo y ya no la vi más. Creo que su enfermedad se agravó y se la llevaron a España.

Aquel abeto pintado fue nuestro árbol de navidad durante varios años, hasta que fuimos a vivir a España y pudimos comprar un verdadero árbol de navidad de plástico.
Si les digo la verdad, lo eché de menos…

viernes, 19 de diciembre de 2008

Secretos de un adorno de navidad

26 blogs amigos nos hemos unido hoy para contar un cuento de navidad en no más de 80 palabras. Al final encontrarán los enlaces a los otros blogs participantes, para que por favor lean sus versiones originales y las comenten.

Secretos de un adorno de Navidad

Paseo por la nieve en un luminoso día de invierno, a lo lejos se oye el canto del gallo.
Al abrigo del fuego los pastores desayunan y cuentan viejas historias.
Un labrador ara con la ayuda de dos bueyes, y en la orilla del río las lavanderas amenizan el trabajo con sus canciones.
En el establo hay luz. Al acercarme, tropiezo con la gente que se arremolina en el portal.

¡Mamá, ven!

¡El gato ha vuelto a destrozar el Belén!


Enlaces a los otros blogs participantes:


Alexis (http://cid-1eeb04bbdc0d1343.spaces.live.com/blog/)
Alexis Castro (http://loscocos11.spaces.live.com/blog/)
Alhena (http://alhenaaveces.blogspot.com/)
Ankh (http://casadochorao.blogspot.com/)
Ardilla Roja (http://ardilla-r0ja.spaces.live.com/blog/)
Arena (http://ilfraile.spaces.live.com/Blog/)
Cardenal Farenas (http://parroquiadefarenas.blogspot.com/)
Elena (http://elenaepp.spaces.live.com/blog/)
Gloria (http://shidarta47.spaces.live.com/blog/)
Goibelurra (http://goibelurra.spaces.live.com/blog/)
Irlanda (http://irlanda1962.blogspot.com/)
J. Salvador (http://jsalvador1960.blogspot.com/)
Ly (http://lifgesell.blogspot.com/)
Mimi (http://xqsabes.spaces.live.com/blog/)
Monika (http://porsiempremonika.blogspot.com/)
Musa (http://musadeojostristes.spaces.live.com/blog/)
Neogéminis (http://neogeminis.blogspot.com/)
Nieves (http://cid-1a2bedbf724c2a55.spaces.live.com/blog/)
Pepi (http://pepinubeazul.spaces.live.com/blog/)
Sandra (http://mipequenioespacio.blogspot.com/)
Sara (http://masdelomismo1.spaces.live.com/blog/)
Sherezade (http://sherezade-mimundointerior.blogspot.com/)
Shi (http://uffffffffsisisisi9.spaces.live.com/blog/)
Silvia (http://lavidaapesardetodo.blogspot.com/)
Sinhue (http://nolopiensesdosveces.blogspot.com/)

miércoles, 17 de diciembre de 2008

COSAS DE CEREALES



Pues resulta que estos días estoy de vacaciones.

Y, claro, en vacaciones... trabajo más que nunca. Es un rollo. Limpia, friega, barre, coloca, descoloca, cuelga, haz agujeros, tapa agujeros...


Pero no es eso de lo que les quería hablar, sino de otra cosa que me gusta hacer en vacaciones: cocinar.

Me encanta cocinar, tengo como tres enciclopedias de cocina, y cientos de recetas apuntadas en papelitos, servilletas, periódicos...

Cuando como algo que me gusta, pregunto: ¿Y como lo hicieron??

Si estoy en un restaurante, me dedico a hacerle la vivisección al plato, ante el horror de mi media naranja, que me dice que la comida es para comérsela, no para olerla, chuparla y separar todos los trocitos en un plato por colores...


Y así, cuando tengo vacaciones, me dedico a practicar lo que he aprendido. Me gusta innovar, las cosas nuevas me apasionan.


Pues hoy, estábamos trajinando cajas de un lado a otro, y se me ocurre decir:

-Cariño, ¿que te parece si comemos arroz?


Ah, no les había dicho... NO ME SALE EL ARROZ.

Es un rollo, o me queda duro, o pastoso, o reseco, o aguachirri.

Y mi suegra LO BORDA... Lo cual no es precisamente un punto a mi favor...

Así que el arroz, es mi asignatura pendiente.


De vez en cuando, hago el intento y sugiero hacer un arroz con carne, que tampoco debe ser muy difícil, digo yo.


Y entonces viene un minuto de silenco embarazoso... y mi chico que me dice:

- Cariño, si no hace falta hacer TODOS los platos de la enciclopedia, mujer, si con los quince o veinte que te salen bien yo ya estoy contento. -

Y sigue una sonrisa de oreja a oreja...


Tras lo cual, a servidora se le vuelven a quitar las pocas ganas que le quedan de hacer nada que lleve arroz.


Hoy, al final, hice costillas de cerdo a la parrilla con orégano, con papas fritas y una piña de millo (mazorca de maiz).


Y, cuando yo ya ni me acordaba, me enseña su piña de millo medio mordida, va y me dice:


- Cariño, esta vez te has superado... Este arroz está... FENOMENAL!!


Si es que una tiene una paciencia......


jueves, 11 de diciembre de 2008

Miau!

Agosto de 2005.
Después de 14 años de una incondicional amistad, un día Tarzán ya no se levantó más. Me miró con esa mirada que tienen los perros en la que te dicen todo, sin decirte nada; me movió su cola, y supe que había llegado el momento.
Se durmió con su sonrisa perruna y se fue a buscar a su compañero de juegos en el cielo de los perros. Seguro que Papá le esperaba con la pelota, y por fin pudieron correr los dos, sin artritis, ni cataratas, ni cansancio.
Cuando llegué a casa me pareció tan vacía, que ni las carantoñas de la chucha, ni el ronroneo de Perlita, me podían animar.
Durante varias semanas estuve dando guerra para tener otro perro.
Mi chico (tan sensato él) me decía que con una perra y una gata ya nos sobra, y que entre sus problemas y los míos, más animales no caben en casa. Y yo dale que dale, cada domingo… vamos a la perrera y nos traemos uno, anda, anda.
Y un día, mientras estudiaba en el jardín trasero, empecé a oirle.
- Miau, miau, decía. Miau.
Al principio pensamos que era de algún vecino, que lo dejaba solo en casa y por eso llevaba toda la semana llorando.
Y cada mañana, la misma música… miau, miau.
Hasta que un día, mientras tendía la ropa, oí voces. Una voz femenina pedía una escopeta para matar a ese gato que le estaba robando la comida…
Ruidos, ladridos, y el miau, cesó.
Al día siguiente ya no se oía nada, y fui a investigar, me asomé a las ventanas, me encaramé a las vallas, pero nada, ya no había miau, miau.
Y a la hora de la comida, Mi chico, que me llama y me dice:
- Shhhhhh no hagas ruido, mira: hay un gato en el jardín.
Y le ví.
Flaco, flaco hasta dar asco. Un saquito de huesos y piel gris con un enorme cabezón. Le estaba robando la comida a la chucha, que lo miraba con muchísimo interés.
Cuando me vio, salió como alma que lleva el diablo, se metió por un resquicio del seto y desapareció. Pero le seguí, vaya si le seguí, hasta el patio de una casa vacía donde se escondía.
- Miau, me dijo, miau.
- Así que eras tú. Anda, ven, gatito, gatito…
Una lata de atún bastó para convencerlo. El pobre estaba tan famélico que no acertaba a comérselo y se le cayó de la boca dentro de un agujero. Se lo tuve que sacar y poner en el suelo.
Comió y desapareció.
A la mañana siguiente, cuando nos levantamos…
- Miau, miau…
Pero esta vez el miau venía de nuestro patio, allí estaba el gato, en la puerta de la cocina, llorando.
- ¿Qué te pasa, no tienes casa?
- Miau.
- Bueno, y ¿ahora que hacemos?
Y otra vez mi chico, (muy práctico él), dijo:


- Pues está claro, darle de comer y ponerle una mantita para que duerma, que hace frío. A la chucha no le cae mal, mira como se huelen.


Así que se quedó.
Cuando le llevamos al pueblo, por si le gustaba más que nuestra casa, se quedó en el corral toda una semana hasta que fuimos a buscarle…


No está encerrado, podría irse, pero hace tres años que vive con nosotros.


Ya no está famélico. De hecho, le he puesto a dieta porque pesa más de 8 kilos.
Perlita no lo puede ni ver, así que ahora tenemos dos gatos, uno en media casa y el otro en la otra media, con una puerta que hace de compartimento estanco y que tiene que estar permanentemente cerrada. A veces alguien se la deja abierta, y tenemos que separarlos.
Yo creo que alguien me lo mandó para ocupar la plaza que había dejado mi Tarzán, y, bueno, ya saben… en vez de aquella mirada perruna, ahora, cuando llego a casa, me saluda un:
- Miau, miau, miau…


Por cierto, se llama Brandy.



lunes, 8 de diciembre de 2008

Va de miradas...



Hoy la he visto.
Con esa mirada sonriente, enfrentada al mundo.
No la conocía, no la reconocí. Pero ahí estaba, mirando el horizonte sin miedo con un pequeño bebe en los brazos. Su bebé.
-Estás muy guapa en esa foto, oí que me decían.
-No, sonreí, esa de la foto es mi madre.
Yo soy la que está en pelotas…

-Vaya, pues tienes la misma mirada…


Mamá, ¿lo ves?
Lo conseguí…

sábado, 6 de diciembre de 2008

NO TE COMAS MIS RECUERDOS


http://www.librodearena.com/myfiles/estel/se-hace-camino-al-andar.jpg



Estas navidades hará ocho años que me lié la manta a la cabeza, encajé mi vida (no de encajar encajes, sino de meter en cajas), y empecé una aventura de final incierto.
Lo de final incierto… es que me gusta la frasecita y la quería meter, ahora sigo.
Es como llevar tu vida en una mochila, pero una mochila tan grandota que no ves lo que hay en el fondo.
Pues el caso es que yo, mis peludos y mis cajas empezamos una serie de giros y requiebros por la geografía española en busca, no sabíamos muy bien qué.
El año pasado encontré el lugar adecuado para descargar mi mochila (creo… que con la racha que llevo vaya usted a saber), y mis ya por entonces 200 cajas se acomodaron muy poco cómodamente, a la espera de adecentar mi nueva y espero que última casa.
Pues la casa ya está adecentada, y ya he empezado a desencajar (de sacar de las cajas, no de descuajeringar…) mi vida.
Cual no fue mi soprpresa al empezar a sacar cosas, que una pandilla de asquerosos bichos comepapel me han hecho la puñeta y se estaban merendando mis recuerdos. Vaya guarrería de animalejos, prohibidos tendrían que estar.
Pues ¿no se han comido un tomo de Fauna Ibérica? Con lo que me costó completar la colección, gastándome mi paga semanal en cada fascículo cuando salía del instituto durante meses.
¿Cómo puede ser que unos bichos se coman los recuerdos?
Ahora estoy de los nervios,¿ y si se han comido cosas que ya he olvidado? No las recordaré más. ¿Y si eran importantes?
Aunque si no las recuerdo, se supone que no son importantes…
Pero he sacado un diario que ya no recordaba haber escrito, y unas fotos que no recordaba haber hecho. Y si se lo comen los bichos, será como si no hubiera hecho nunca esas cosas.
Me siento como si los gusanos se estuvieran comiendo mi vida, y tengo que luchar a contrareloj para ser más rápida que ellos.
¿Y si mientras escribo esto, se están merendando mis fotos con mis padres?
Ay, que desazón mas picorosa…

¿Qué porqué estoy escribiendo tonterías en vez de sacar mis cajas del criadero de bichos a toda leche?
Pues porque donde están no hay luz eléctrica y no se ve un pimiento…
Hasta mañana… nasti de plasti.
Me tomaré una valeriana para dormir.

viernes, 5 de diciembre de 2008

AZUL

Esta fue mi última entrada en mi otro blog....

Casualmente, me parece perfecta para ser la primera en este.


Este escrito fue mi primera incursión en la escritura no narrativa.
Y mi primer premio literario en prosa (y el último, creo....)
En fin, que le tengo cariño. Va por ustedes.

AZUL

Llegaste a mí en un día gris y lluvioso, silenciosamente, sin avisar. Simplemente me di la vuelta y allí estabas, envolviéndome en esa mirada azul, tan tuya.
Mi corazón está ocupado, te dije. Vete, no hay sitio para ti.

De algún sitio llegó una azul respuesta: No importa, no existe el mundo más allá de esa puerta, estaré aquí por si me necesitas. Vive tu vida tranquila.

Me dediqué a ignorarte, pensando que si no te miraba, ese azul acabaría por desaparecer de mi vida. ¡Que ilusa!

Desde aquel día, el transparente azul de tu mirada me envolvió. Unas veces cálido y reconfortante. Otras, las más, penetrante y acerado, inquisitivo, como una pregunta suspendida en el azul del cielo.

¿Por qué?

Cuando comprendí que todo era inútil, me armé de valor, y a tu azul enfrenté mi negro. Intenté atravesar con mi oscuridad la luz de tu interior.

Porqué...¿qué?
¿Qué es lo que pretendes de mí?
¿No ves que no me interesas?

Te limitaste a sumergirme en tus profundidades.

No busco nada, no quiero nada. Las preguntas son todas tuyas, no mías. Lo que ves en mí es un reflejo de lo que ocultas en tu interior, oculto tras el negro de tu mirada.

Pero... no entiendo, ¿por qué yo? ¿Por qué me elegiste a mí?

Más preguntas, siempre preguntas. Yo no te elegí, simplemente estoy aquí. Ya te lo he dicho, el mundo no existe más allá de esa puerta. No puedo irme, a menos que tú me eches. Yo no soy nadie, no soy nada. Si tú decides deshacerte de mí, un día dejarás de verme, pero si me aceptas, me quedaré contigo para siempre.

Decidí intentarlo, una vez más, y abrirte mi corazón.
De eso hace ya diez años, y poco a poco me fuiste dando todo el azul de tu interior.

Pero un día descubrí que lo estabas perdiendo, que cada vez era más débil. Desesperada, pedí ayuda, te llevé a especialistas. Pero ninguno supo darme explicación de tu enfermedad, de porqué aparecían esas lagunas negras en tu azul.

Tú me dijiste: mírate. No me ocurre nada grave. No es una enfermedad. Simplemente, el azul que me falta, ahora lo tienes tú, aprovéchalo. Busca alguien a quien entregárselo, como yo te lo entregué a tí. No era mío, como no es tuyo ahora. No es de nadie, es de quien lo necesite.
Yo ya he cumplido. Si me lo permites, me quedaré a tu lado, aunque ya no tengo nada que ofrecerte, más que mi compañía.

Entonces comprendí que formabas parte de mí, que ya no podría vivir sin ese suave azul que me observa. Ya no es el intenso brillo de antes, pero me reconforta saber que si me despierto en mitad de la noche, estás ahí, con tu nueva oscuridad en la mirada.

Me miras mientras escribo estas líneas, estoy segura de que sabes que son tuyas, aunque no las sepas leer.
Que más da, no importa que nadie las lea, son mías, me recuerdan la primera vez que volví la mirada y lo vi todo azul.
2002

jueves, 4 de diciembre de 2008