martes, 29 de noviembre de 2011

Mi señorita

Estaba yo hoy revisando mis escritos inconclusos, que alguno tengo.
Y me encontré con este. No es que esté sin terminar, de hecho hace ya mucho tiempo que lo escribí (nueve años, hay que ver como pasa el tiempo...), pero siempre me pareció que no era para publicarlo...
Fue de esas cosas que escribes de un tirón, casi como un impulso de soltar algo que se te ha quedado dentro y te duele. Y luego cuando lo lees, te duele aún más y lo guardas a buen recaudo sin revisar ni corregir ni nada.


Está tal cual lo escribí, y como quizá ya se han dado cuenta... no me gusta modificar las cosas que hago, así que tal cual lo copio.





Hoy quiero contar algo que me pasó ayer.
Salí por la mañana a la farmacia, a comprar algunas cosa que necesitaba.
Estaba yo en el mostrador, charlando con los mancebos. Son conocidos de toda la vida, de estas personas que han conocido a tus padres, y a tus abuelos, y que te tratan siempre con cariño, por lo que siempre me quedo un poquitín comentando esas tonterías que nos hacen mantener el contacto con los antiguos conocidos.
Entonces entró una anciana, con un montón de recetas, y algo garabateado en un papel.
Llevaba el pelo largo, teñido de un pelirrojo escandaloso y recogido en un moño bajo. Iba encogida, con le espalda encorvada, pero vestida de colores vivos, con una de esas blusas de hombros descubiertos que se usan ahora, y una faldita que le dejaba ver las rodillas. La verdad es que se veia bastante estrafalaria.
Supongo que la estaba mirando de una forma bastante descarada, porque elevó la vista lo que su encorvada espalda le permitía, y me miró a los ojos.
¿Yo te conozco?- me dijo.-
El corazón me dió un vuelco.
-Claro, señorita. ¿Porque es usted, verdad?
-Déjame que piense. Claro que te recuerdo. Te siguen gustando los animales???
Ah, ya veo, llevas un bonito perro. ¿conseguiste estudiar veterinaria? me alegro, siempre fuiste muy cabezota. Mira que tu madre decía que se te iba a pasar.
-Pero señorita, si hace más de veinte años de eso, ¿ como se puede acordar?
Me dió clase, a ver que recuerde... ¿en octavo, no?

Todavía la recuerdo, alta, pelirroja, siempre dando la nota. Por aquella época llamaba la atención por donde pasaba. Era a finales de los setenta, y fue un shock en nuestras vidas aquella profesora de inglés que enseñaba las piernas en clase, que llevaba unos escotes escandalosos y no seguía ninguna de las normas.
Me preguntó por mi vida, por mis padres, y yo seguía alucinando con que me recordara tan bien.
Luego me pidió un favor.
-¿Te importa acercarte conmigo al cajero? tengo que sacar dinero, y no sé como se hace.
La chica que viene a casa me ha prestado algo, pero ya no le puedo pedir más, de hecho tengo que pagarle, y no he encontrado a nadie que me ayude con el cajero. Hoy es sábado y no abren los bancos. En este papel tengo apuntado como se hace, pero ya sabes que soy hipermétrope (siempre le gustó usar palabras esdrújulas) y no lo leo bien. Tendría que ir al oculista, ya lo sé pero es que las gafas no me sientan nada bien.
Aunque tenía prisa por volver a casa, la acompañé al cajero, a ver si podíamos sacar dinero.
Después de intentarlo en varios, y dar vueltas durante una hora por el barrio, al paso cansino de aquella anciana, comprendí que en su cuenta no había nada, y que no iba a poder sacar aquel dinero que le debía a la chica que le limpiaba.
- Señorita, los cajeros no van muy bien hoy, ¿ porqué no se espera al lunes y va a su banco?, a ver si le pueden atender, si quiere yo le dejo algo hasta el lunes.
- No te preocupes, mi niña, si yo no gasto nada, ya iré el lunes a hablar con ese chico tan amable que me apuntó estos numeritos, seguro que se equivocó al apuntar, y por eso no me dan el dinero.
- Pero señorita, si no es molestia, vamos a mi cajero y le dejo los 120 euros que iba a sacar, otro día me los devuelve.
- No, acabo de recordar que tenía algo muy importante que hacer, gracias por tu compañía, y dale recuerdos a tu madre de mi parte. Como vamos a la misma farmacia ya nos volveremos a ver. Un beso.
Y se fue renqueando calle arriba, con su moño pelirrojo y su  blusita mejicana.
Y yo me quedé en la esquina, con mi perro, sin saber que hacer.

Aquella mujer imponente y con un carácter que hacía temblar los muros del colegio es ahora una ancianita estrafalaria que no tiene a nadie y le tiene que pedir dinero prestado a la chica que la atiende.
No sé si es justo o no, quizá ella misma eligió su estilo de vida, pero aún tengo esa imagen en la cabeza.

14/09/2002


PD: la foto la he encontrado en Internet... además de todo esa era una buena escritora que se pagaba la edición de sus propios libros...
PD2: al final sí que lo he cambiado... he quitado su nombre de pila. Tonterías que tiene una, ya pensé la primera vez que quizá no le gustaría verse como yo la vi...

martes, 15 de noviembre de 2011

Lo prometido es deuda

Esto lo escribí hace exactamente un año:

"Algún día de estos les contaré que mi nena, que por cierto mañana cumple un añito, está en este mundo porque mi mamá tenía Alzheimer…"

Y me parece que hoy es un día tan bueno como cualquier otro para cumplir mi promesa.
Ya saben, el comentario iba a cuento de que en este mundo las cosas que nos pasan suelen tener mucho que ver unas con otras, y la mayoría de las veces sucesos muy diferentes acaban estando relacionados entre sí.

Nuria cumplió ayer dos añitos. Esta entrada se tenía que haber publicado ayer, pero estuvimos bastante ocupados en casa y no pude ni acercarme al ordenador...

Y ahora viene la relación entre mi madre y mi hija.

Aquí su segura servidora, hace unos 20 años tenía su vida bastante encarrilada.
Había acabado mi carrera, estaba montando un negocio, me había comprado un pisito y tenía  eso que se dice ahora "pareja formal" y que antes era un novio para casarse...

Pero, claro, el hombre propone, Dios dispone y la mujer todo lo descompone, que decía mi padre...

Con el paso de los años, la pareja pasó a ser muy "informal", el negocio empezó a comerse más parte de mi vida de lo que yo estaba dispuesta a afrontar y, sobre todo, mi madre enfermó de alzheimer.

Cuando esta enfermedad entra en tu vida todo se tambalea. Te planteas las cosas desde un punto de vista completamente distinto, y tus prioridades cambian de sitio más deprisa que un montón de abejas enfadadas.
Cuando vi como mi madre, después de toda una vida de trabajo, perdía sus últimos años de vida en un mundo aparte y aislado... decidí que no iba yo por buen camino. Y cuando uno va por mal camino, lo más sensato es ir por otro, ¿no?

Así que mandé a la porra al negocio, al piso y al "informal" (bueno, para ser más exactos, éste me evitó el trabajo y se mandó a la porra solito), reuní todos mis ahorros, dejé de trabajar y me dediqué a cuidar a mi madre.

Hasta aquí todo muy bonito...

Pues no, en realidad no es nada bonito. Si te has pasado media vida trabajando, de repente quedarte en casa todo el día sin más ocupación que vigilar que tu mamá no se beba la colonia o se acueste en la bañera, puede llegar a ser bastante frustrante.
Y como me sobraba tiempo y energías... me dediqué a estudiar.
Estudié inglés, y francés, y informática, y preparé oposiciones... Todo eso sin salir de casa y vigilando a mamá con el rabillo del ojo.

Y entonces, una sucesión de afortunados incidentes me hizo conocer a un chico que estaba, poco más o menos, tan absorto como yo en sus cosas.

Y mira por donde, a pesar del poco tiempo que le dedicaba yo a las relaciones sociales por aquella época, salí a la calle. Básicamente para enseñarle a mi nuevo amigo mi preciosa isla de Gran Canaria.

Y... como no... pues él me devolvió el favor y me enseñó su preciosa isla de Mallorca... (aquí sí que tuve que salir a la calle, jejeje, y hasta coger un avión...).

Y... oh casualidad... de entre todas las oposiciones a las que me había presentado... me llamaron de una.
Que curiosamente (y esto ya sí que forma parte de las casualidades incomprensibles e inexplicables) era para una plaza en su isla y en su pueblo. Con lo grande que es España...

Y entonces... pues a pesar que que servidora no sabía decir en mallorquín más que "adeu", cogí un barco...
Creo que el resto de la historia ya la saben.
Ahora tengo una preciosa hija medio canaria, medio mallorquina, que ayer cumplió dos añitos.

Y que está en este mundo porque su mamá un día decidió dejarlo todo para cuidar a la abuela, que tenía alzheimer.

¿O no?....



lunes, 7 de noviembre de 2011

¡El jamón no se toca!

Esto del proceso del lenguaje es algo realmente asombroso.Un día tienes a un bebé que señala las cosas con el dedito y se enfada cuando no le das lo que te está pidiendo...
Y al día siguiente te encuentras en casa con toda una oradora. Y sin que , aparentemente, haya habido ningún paso intermedio.
Aquí mi princesita, es una verdadera cotorra. Se pasa el día dando discursos tremendamente largos y complicados, aunque con la pequeña dificultad de que sólo se entiende ella misma.
Aunque no parece preocuparle mucho. Ella sigue y sigue con su perorata sin inmutarse por nada.
Luego llega la hora de comer y no hay manera de sacarla del "si", "no", "agua", "pan"...
No, y no es que tenga un vocabulario pobre. En realidad cuando quiere es perfectamente capaz de hacerse entender: caca, pipí, coche o bonanit (buenas noches) también forman parte de su vocabulario más normal.
Claro que con 24 meses, tampoco es que haya que pedirle a la nena que recite a Becquer... ya lo sé...
Pero entonces..

Entonces llega un pequeñísimo terremoto peludo de dos meses y se le acerca al plato de la cena...
Y se oye en la cocina de casa, en voz alta y clara y perfectamente entendible:

"El jamón NO SE TOCAAAAAAAAAAAAAAAA"

Y digo yo...
Se me queda la extraña sensación de que mi nena me está tomando el pelo... y habla mejor que yo...

sábado, 5 de noviembre de 2011

Los milagros existen

Pues sí, ya sé que parece una tontería decirlo en estos tiempos que corren pero tengo la prueba gráfica de que los milagros existen.
La historia es un poco rocambolesca, así que se sientan, se ponen un café (o un té, o una cerveza, que no me voy a enfadar por eso) y se disponen a leerla tranquilamente ¿vale?


El caso es que desde hace ya unos meses estamos sin gatos. 
Brandy desapareció en septiembre del año pasado y nunca más lo vimos. 
Perlita nos dejó este verano, después de veinte años de hacernos compañía.
Ahora tenemos a nuestros perros, Truc y Beltza. Pero...
Pero es que somos gatunos, qué se le va a hacer. Somos de ese tipo de familia que cuando no tiene gato parece que falta un miembro de la familia.
Y eso sin contar con una horrorosa plaga de ratones que se nos ha instalado en el jardín y que ha acabado con todos mis pájaros.
Así qué, después de algunas semanas de indecisión, esta semana tomamos la determinación de hacernos con un gatito (o gatita).
Como somos solidarios y concienciados ( y nos parece una barbaridad gastar dinero en una mascota con la de bichines abandonados que pululan por el mundo) pues me puse a la tarea de decidir a qué organismo íbamos a buscar a nuestra nueva mascota.
Gracias a Internet, esto es ahora muy sencillo, hay páginas y páginas donde se muestran animalitos en busca de un hogar.
Y en esas estaba yo cuando me encontré con esto:


En la leyenda ponía que este gato tiene leucemia y necesita una adopción urgente porque no puede estar con otros gatos, y solicitaban un adoptante. 
La foto era de julio, en una página de adopciones de la red social Facebook
Les dejo el link de su propietaria:
http://www.facebook.com/barbara.l.forder


Bueno, no les he dicho, que este gato con leucemia y que necesita una adopción urgente... es Brandy.
Conocen a Brandy, ¿Verdad?. Es la cabecera de mi blog y ha protagonizado alguna de mis historias. 
¡Miau!, Sociología felina, Estamos de reformas


Aquí tienen a Brandy cuando estaba en casa:

Durante unos segundos me quedé mirando la foto sin poder creer lo que veía... Más delgado, pero el mismo gato.
Brandy tenía un pequeño corte en la oreja derecha, y el gato de la foto... lo tiene.
Y aunque no lo tuviera. Ese gato es mi gato, estoy tan segura que me volví loca buscando la manera de contactar con quien había puesto el anuncio.
Y entonces encontré esta otra foto:
Este era el aspecto que tenía cuando llegó a la protectora en la que lo tenían... enfermo y asustado...
Y esta mañana por fin pude ir al refugio que había publicado las dos fotos.
Brandy llegó allí en abril (a saber qué le pasó entre septiembre y abril), enfermo de leucemia y asustado...
Se ocuparon de él, lo trataron y le buscaron un hogar. Ahora vive en Alemania.
Me han prometido que me pondrán en contacto con la persona que lo tiene con ella, que es una señora. 
Pero lo más importante es que está vivo, está bien...
Y yo no me lo puedo creer...
Por eso digo que los milagros existen. Milagro es que sobreviviera a la calle por segunda vez, yo la lo recogí medio muerto en 2005. Milagro es que llegara a un refugio de animales. Milagro que haya sobrevivido a la leucemia. Y sobre todo, milagro que yo lo haya localizado después de tanto tiempo...




Ah... y como lo que queríamos era un gatito (o gatita)...
Les presento a Mau:
Llegó al refugio justo en el momento en el que estábamos allí preguntando por Brandy... y ya no ingresó. Directamente nos enamoramos de ella y nos la trajimos a casa.
Espero que aquí sea feliz.
De momento está conociendo a la familia...