domingo, 10 de febrero de 2013

Reciclando un jersey

Pues resulta que hace unas cuantas semanas que me ronda una idea por la cabeza. Lo malo de esta vida moderna es que las ideas ya pueden rondar, que si no consigues sacar un momentito para atraparlas, siguen rondando y rondando las pobres, hasta que se cansan y desaparecen.
Pero en este caso conseguí sacar unos cuantos ratitos para ponerla en práctica.
Tampoco es que haya descubierto la pólvora, ¡Que va!, sólo es algo que se me ocurrió y que me solucionaba un pequeño problemilla casero.

Así que empezamos.

Materia prima: un jersey de mi niña, que ya no le está bien.


Lo descosemos... Con Brandy observando atentamente el proceso...


El cuello no lo descosí, porque estaba muy bien hecho y lo quise aprovechar.
Una vez descosido lo recorté para adaptarlo el nuevo patrón.


Después cosemos las piezas entre sí para darles la nueva forma.


Y una vez rematado con la máquina de coser, ya está listo para que lo use su nuevo propietario:


Mi perro Truc, que es muy friolero, y tiene el pelo tan corto que se pasa todo el invierno temblando.


Para el próximo dos temas pendientes:
El pobre Truc no tiene cola, así que no se lo puedo sujetar a algo que no tiene.  Tengo que intentar alguna brida que le pase por las patas traseras pero no le haga rozaduras. Delicadito que ha salido...
En el próximo, descoser el cuello... los hombros de un perro no son exactamente igual que los de una niña, y salen arrugas.
No es que sea un problema, es simplemente un tema de estética.








sábado, 9 de febrero de 2013

Un poco de punto...

Pues sí, este invierno está empezando a hacer frío y apetece tejer prendas de punto.
De momento llevo dos. Tampoco es que me proponga una producción industrial. Más bien se trata de una manera de ocupar el tiempo con algo útil y relajante. Y, como no, poner guapa a mi princesita.

En primer lugar, un jersey de cuello alto lleno de colorido. Eso de que las prendas de invierno son de colores oscuros está totalmente fuera de onda. Viva el color!!



Y después un vestido muy, muy calentito en colores muy suaves. Tanto el jersey como el vestido están hechos con lanas que van cambiando de color y hacen las rayas de forma automática.
Si mi abuela hubiera tenido a su alcance las lanas que tenemos hoy... fliparía en colores.


Y para la próxima entrada... un ejercicio de reciclado. Seguro que les encanta.