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Aventuras en el cuarto de baño

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Una de las cosas que no hay que hacer cuando se tiene un bebé en casa es ir al baño y dejarse la puerta abierta. ¿Qué pasa cuando una va al baño y se deja la puerta abierta? Pues pasa que un terremoto entra y se pone a revolver los cajones y a sacar todo su contenido. Claro que eso es peligroso, en un cuarto de baño suelen haber tijeras, cortauñas, alcohol, desinfectante. Entonces, ¿Qué es lo que hay que hacer? Evidente, alejar al pequeño terremoto del peligro. Pero, ¡Ay!, resulta que estás "ocupada" y no te puedes mover. Sin problema, estiras una pierna y suavemente empujas a tu hija lejos de los cajones. Por muy suavemente que lo hagas, la nena se enfada y hace lo que los nenes cuando se enfadan: se tira al suelo y empieza a berrear y patalear y refregarse por el suelo. En ese momento te arrepientes enormemente de cuando fuiste a comprar el desinfectante para el suelo del cuarto de baño y no compraste el "inócuo ecológico" porque era demasiado caro....

Flores en el frío

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Pues he salido cámara en mano a ver si encontraba algo digno de mención en el jardín. Cuado empecé a organizar mi jardín hace ya dos años, yo no tenía ni la más mínima idea de plantas (no es que ahora tenga demasiada, la verdad, pero vaya, algo he aprendido) Me metí en el Foro de Infojardín a pedir ayuda y vaya si la encontré. Allí aprendí que todas las plantas tienen su sitio y su época, y que si quería un lugar agradable en todas las épocas del año, debía tener en cuenta las plantas que tienen su mejor momento en invierno. El problema es que estas plantas no suelen ser las más vistosas, y en la mayoría de los Sitios de venta no te las "venden", es decir, hay que buscarlas, preguntar por ellas... No suelen estar en primer plano. Bueno, el caso es que me dejé aconsejar y ahora en mi jardín hay algunos puntitos de color que alegran el frío del invierno. Aquí los tienen: Las Bergenias, en todo su esplendor: Tecomaria capensis, no sé ni porqué la elegí... pero sus...

El tiempo mientras tanto

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Hoy les voy a recomendar un libro. Creo que es la primera vez que recomiendo un libro en mi blog. Supongo que porque nunca me he visto capacitada para recomendar libros.  No es por nada en especial, simplemente me gusta tanto leer que me leo hasta los prospectos de las medicinas y, claro, no me ve con criterio para recomendar algo que guste a otras personas. Pero miren, esta vez lo voy a hacer. Y lo voy a hacer no porque me haya gustado este libro (Total, todos me gustan), ni porque haya quedado finalista del Premio Planeta 2010 (que me perdonen los del Planeta, pero quedar finalista muchas veces no es garantía de nada... Lo voy a hacer porque después de leerlo me he dado cuenta de unas cuantas cosas. Me he dado cuenta de que, a pesar de que soy una cotorra declarada que habla hasta debajo del agua, la mayor parde de las veces se me quedan cosas por decir. Y las cosas que se me quedan por decir son las más importantes. Cosas como: te quiero, me gusta esa camisa, estás hoy...

Uno cortito, con muy mala leche...

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De entre todos los regalos de navidad, Marcela miraba uno con intriga. El envoltorio no le indicaba donde se lo habían comprado, pero por el tacto parecia algo de ropa. Lo abrió con ansia, intentando que el papel no se dañara para poderlo dejar luego como estaba. Efectivamente, era un hermoso vestido entallado, como los que envidiaba a Maria, esa novia tan flaca que se había echado su hijo. La etiqueta la habian borrado, pero la tela parecía buena. Se apuntó mentalmente preguntar a la mañana siguiente de quien era y cuanto había costado. Ella sólo llevaba cosas caras. Sin pensarlo mucho se lo probó, total, nadie se iba a dar cuenta. El vestido le sentaba estupendamente, incluso disimulaba los 90 kilos que pesaba, aunque... parecía como si encogiera por momentos, le estaba empezando a apretar... A la mañana siguiente, cuando su marido se levantó para ver los regalos de Navidad, encontró a Marcela en el suelo con un vestido amarillo tan estrecho, que la habia estrangula...

Flores en diciembre.

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En  "El jardín de Bemi" cada mes Yolanda nos muestra lo que ocurre en su precioso jardín. Y en su post "Está floreciendo ", nos ha invitado a mostrarle lo que ocurre en los nuestros. Mi jardín este invierno está un poco descuidado, entre mis ocupaciones de mamá y las trastadas de Truc, nuestro nuevo miembro de la familia. Pero hoy Gabriel le ha dado un pequeño lavado de cara y me he animado a enseñarles un par de cositas. El rosal "Botero", que a pesar del frío y de las heladas que estamos pasando, ha decidido sacar unos cuantos capullos. Las Bergenias, lucecitas de invierno que ya empiezan a florecer. Y esta crasa (que no sé cual es, me la regaló una buena amiga) y que también se prepara para explotar en rojo. Y, esto es todo en mi jardín hasta dentro de un mes.

Los camellos

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Era de noche y hacía frío. Uy, no, que no, que no hacía frío, que hacía calor, que en esa parte del desierto nunca hace frío. Vuelvo a empezar: Era una cálida noche del desierto africano. En realidad no era una noche cualquiera, era La Noche. La Noche de Reyes. Pues como iba diciendo, hacía calor y dejé la ventana abierta para refrescarme. De aquella noche no pasaba que los pillara. Ya llevaba un par de añitos que me quedaba dormida y me perdía la llegada de los Reyes Magos. Y yo quería verlos, ver sus capas, ver a los pajes, y decirles que a ver si de una vez me dejaban lo que yo pedía y no lo que a ellos se les pasaba por la cabeza. Así que me preparé con un poco de pan con queso que había cogido de la cocina, un vasito de leche y un libro, a aguantar toda la noche. Lo escondí todo debajo de la cama y me metí dentro, esperando a que mi madre pasara a darme las buenas noches. Efectivamente, mamá vino, me deseó buenas noches, me dio un beso y me apagó la luz del cuarto. ...

La última niña del Sáhara

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Hoy les voy a traer algo que no he escrito yo, sino una persona de las que escriben de verdad. Con escribir de verdad quiero decir estas personas que escriben todos los días, tanto si les apetece como si no, porque les va en ello las habichuelas, y encima lo hacen  siempre estupendamente y no se les nota si tenían dolor de cabeza, o estaban enfadados con su madre, o simplemente la inspiración ese día no quería venir. No es que yo escriba de mentira... pero como sólo lo hago cuando me apetece... pues como que no es lo mismo, ¿no? Bueno, que me enrollo, ahí va el artículo, que lo disfruten: La última niña del Sáhara Victoria Toledo pasó su infancia en la zona saharaui bajo dominio español y aún recuerda la noche de su evacuación  Victoria y su padre Tomás posan frente a la iglesia de La Inmaculada, en La Güera.  MAR FERRAGUT. PALMA . Antes de irse los soldados cogieron a todos los perros del pueblo y los mataron. Victoria oyó los disparos desde la orilla. Tenía ...