viernes, 5 de diciembre de 2008

AZUL

Esta fue mi última entrada en mi otro blog....

Casualmente, me parece perfecta para ser la primera en este.


Este escrito fue mi primera incursión en la escritura no narrativa.
Y mi primer premio literario en prosa (y el último, creo....)
En fin, que le tengo cariño. Va por ustedes.

AZUL

Llegaste a mí en un día gris y lluvioso, silenciosamente, sin avisar. Simplemente me di la vuelta y allí estabas, envolviéndome en esa mirada azul, tan tuya.
Mi corazón está ocupado, te dije. Vete, no hay sitio para ti.

De algún sitio llegó una azul respuesta: No importa, no existe el mundo más allá de esa puerta, estaré aquí por si me necesitas. Vive tu vida tranquila.

Me dediqué a ignorarte, pensando que si no te miraba, ese azul acabaría por desaparecer de mi vida. ¡Que ilusa!

Desde aquel día, el transparente azul de tu mirada me envolvió. Unas veces cálido y reconfortante. Otras, las más, penetrante y acerado, inquisitivo, como una pregunta suspendida en el azul del cielo.

¿Por qué?

Cuando comprendí que todo era inútil, me armé de valor, y a tu azul enfrenté mi negro. Intenté atravesar con mi oscuridad la luz de tu interior.

Porqué...¿qué?
¿Qué es lo que pretendes de mí?
¿No ves que no me interesas?

Te limitaste a sumergirme en tus profundidades.

No busco nada, no quiero nada. Las preguntas son todas tuyas, no mías. Lo que ves en mí es un reflejo de lo que ocultas en tu interior, oculto tras el negro de tu mirada.

Pero... no entiendo, ¿por qué yo? ¿Por qué me elegiste a mí?

Más preguntas, siempre preguntas. Yo no te elegí, simplemente estoy aquí. Ya te lo he dicho, el mundo no existe más allá de esa puerta. No puedo irme, a menos que tú me eches. Yo no soy nadie, no soy nada. Si tú decides deshacerte de mí, un día dejarás de verme, pero si me aceptas, me quedaré contigo para siempre.

Decidí intentarlo, una vez más, y abrirte mi corazón.
De eso hace ya diez años, y poco a poco me fuiste dando todo el azul de tu interior.

Pero un día descubrí que lo estabas perdiendo, que cada vez era más débil. Desesperada, pedí ayuda, te llevé a especialistas. Pero ninguno supo darme explicación de tu enfermedad, de porqué aparecían esas lagunas negras en tu azul.

Tú me dijiste: mírate. No me ocurre nada grave. No es una enfermedad. Simplemente, el azul que me falta, ahora lo tienes tú, aprovéchalo. Busca alguien a quien entregárselo, como yo te lo entregué a tí. No era mío, como no es tuyo ahora. No es de nadie, es de quien lo necesite.
Yo ya he cumplido. Si me lo permites, me quedaré a tu lado, aunque ya no tengo nada que ofrecerte, más que mi compañía.

Entonces comprendí que formabas parte de mí, que ya no podría vivir sin ese suave azul que me observa. Ya no es el intenso brillo de antes, pero me reconforta saber que si me despierto en mitad de la noche, estás ahí, con tu nueva oscuridad en la mirada.

Me miras mientras escribo estas líneas, estoy segura de que sabes que son tuyas, aunque no las sepas leer.
Que más da, no importa que nadie las lea, son mías, me recuerdan la primera vez que volví la mirada y lo vi todo azul.
2002

3 comentarios:

  1. Perlita!! Que preciosidad de cuento!! Te digo un secreto? Me hiciste lagrimear. Es tan intenso que se me erizó toda la piel.

    Que bueno tenerte cerca!!

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  2. Qué bellísima historia!! Me dan ganas de pasar la página y de seguir leyéndote hasta completar el libro.

    Que no me llamen a cenar, que no suene el teléfono, que ahora estoy ocupadísimo leyendo tus cuentos, tus historias, tus versos. No tengo tiempo para nadie. Hoy no hay confesiones. Claudio y Teresa que se casen mañana, hoy no puedo atenderlos.

    Me encanta leerte... te lo dije antes? Bueno, si no ya lo sabes. Ah! Perlita... te queremos a montones.

    Bendiciones en el Prólogo

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