miércoles, 22 de abril de 2009

Los dos soles (2)




Como ya os he dicho, mi nombre es Olayo.
Mi tierra es muy hermosa, las surcan grandes ríos, los campos son fértiles, y las gentes trabajadoras.
Yo vivía en un pequeño pueblo, muy parecido al vuestro. En él convivimos gentes de varias razas y culturas, sin mayores disputas que las propias del campo y de las bestias.
Cometí un tremendo error, fruto de mi inexperiencia y de mi juventud. En la casa de al lado vivía una hermosa niña, a la que yo observaba cada día desde mi ventana. Pero yo no podía comprender que la relación entre nuestras familias estaba prohibida, pues aunque los intercambios comerciales entre nuestras comunidades son frecuentes, no se nos permite mantener ningún otro tipo de comunicación. Pronto aprendí que mi insistencia de hablar con ella había traído funestas consecuencias. Sus padres eran poderosos comerciantes, y mi familia es de humildes labradores. Al parecer, yo no le era indiferente del todo, pues a mis miradas respondía con tímidas sonrisas, rápidamente ocultas tras de las cortinas. Pero una mañana temprano, en la casa de al lado observé un gran revuelo. Un rico carruaje esperaba a mi hermosa vecina. La vi salir, envuelta en velos de seda, y rodeada de sirvientes. Subió al carruaje, y haciendo un tímido gesto con su mano hacia mi ventana, desapareció de mi vida para siempre.
Aquello me partió mi aún joven corazón. Pero corrían malos tiempos para los míos. Rumores de guerras y expulsiones llegaron hasta mi remoto pueblo. Mis padres, ya mayores, no se veían con fuerzas para cambiar de vida, pero decidieron enviarme lejos, donde no me alcanzaran los peligros que se avecinaban.
Debo decir que mi país es de grandes navegantes, que han recorrido los siete mares, y descubierto lejanas y exóticas tierras. Viajé varios días hasta llegar a un gran puerto, donde innumerables barcos atracaban y zarpaban todos los días, rumbo a los más lejanos destinos.
Mis ropas me delataban, y me rechazaron en varios de ellos, pero el capitán de un pequeño navío, que zarpaba rumbo al sur, decidió acogerme como mozo de cuadras, al ver la fuerza de mis músculos, labrada tras años de arar el campo. Debo decir que era costumbre viajar con algunos animales en los barcos, cabras para proveer de leche fresca, gallinas para tener huevos, y algún caballo, en este caso el del capitán. Bueno, y cientos de ratas y ratones, que se embarcaban sin pedir permiso…
Aunque el comienzo de la travesía fue muy tranquilo, tardé en acostumbrarme al vaivén de las olas, y los primeros días no fui de gran ayuda. Pero poco a poco me acostumbré, y hasta lo encontré agradable y acogedor. El capitán decidió acogerme bajo su protección, y me enseño a usar la brújula, y el astrolabio para guiarme por las estrellas, me explicó que era un invento de mis antepasados, y que sin él, no podríamos hacer las grandes travesías que hacemos. Aquel navío poseía los más modernos aparatos de navegación, iba surtido de las cartas más actuales, y varios repuestos de velamen y cordaje. Lo aprendí todo sobre la navegación. Paramos en diferentes puertos, y descubrí que mi pequeño mundo no era sino una ínfima parte del enorme universo. Vi razas extrañas, y animales más extraños aún.
Ya llevábamos un año comerciando cuando decidimos poner rumbo a casa.
De las posibles rutas, mi capitán decidió tomar la más corta, a pesar de que era con mucho la más peligrosa, y se decía que los viajeros desaparecían sin dejar rastro. El tiempo era bueno, nos encontrábamos en la primavera, y nada hacía presagiar el desastre….

7 comentarios:

  1. Me alegro de que hayas seguido contándonos el cuento, y tan pronto, se va poniendo emocionante e intrigante por momentos.
    Seguiré esperando encantada
    Besos

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  2. Esperaremos a ver que ocurre...
    Besoooooooooooooo.
    M.J

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  3. MMMMMMMM COMO SEGUIRA???
    UN BESO PERLITA

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  4. Huys, pues de éste trozo no me acordaba... Pues nada, a seguir esperando la tercera entrega.
    Besitos.

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  5. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  6. Leí las dos partes y espero la continuación.
    Un abrazo, Perlita!

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  7. Huy! Me perdí la primera y me falta la tercera!!! Yo si que estoy perdida!!! Quiero saber como sigueeeeeee!!!

    Abrazotes desde una caja!!

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