domingo, 12 de abril de 2009

Los dos soles

Hace algún tiempo me dio por escribir un cuento para una niña que ahora ya no es tan niña.

Entonces descubrí que para escribir un cuento... hay que saber escribir. Eso me llevó a intentar aprender, mejorar, progresar en la escritura. Y entré en los blogs, en las comunidades de escritores, y empecé a hacer cursos online.

Sigo sin saber escribir nada de ficción más largo de dos folios, aunque estoy en ello.



De aquella época queda un bonito recuerdo: mi cuento.



Hoy no lo habría escrito, pero la ignorancia te da alas, como el Red Bull. Y estoy orgullosa de él.

Algún día lo reescribiré y me sentiré aún más orgullosa.

Pero ese día se aleja empujado por las pequeñas y grandes cosas cotidianas y he pensado... compartirlo con ustedes así tal y como está.

Es como un bebé que aprende a caminar, que se tropieza y cae y balbucea pidiendo agua.

Pero es mío. Creo que algunos ya lo conocen, aunque no sé si lo recuerden...



Va por episodios.



Y va por todos ustedes.







LOS DOS SOLES





Érase una vez, en un tiempo muy lejano...
En un antiguo pueblo de una antigua civilización, cuando el tiempo aún no había nacido, una extraña raza poblaba un extraño planeta.

En este pueblo, construido bajo un gigantesco árbol, vivían dos hermanos.
Yannu, el mayor, se dedicaba a construir casas para las gentes de la ciudad. Durante el día recogía materiales en los alrededores para luego
hacer las ventanas, puertas y paredes de sus convecinos.
La hermana pequeña se llamaba Selina y, aunque era aún joven, ya se ocupaba de la casa y de la comida.
Habían quedado huérfanos después de una terrible epidemia que había asolado la región, y vivían tranquilos cuidando el uno del otro.
Un día, cuando Selina estaba recogiendo fruta en su jardín para hacer una suculenta tarta, vio acercarse a un extranjero, con extraños ropajes...
- Mi hermano no está, forastero, pero si lo deseas, puedo ofrecerte un refresco y algo de comer...

El joven quedo sorprendido por tanta amabilidad, y como estaba realmente cansado del viaje, aceptó. Cuando entraron en la casa, quedo sorprendido, por la sencillez de la morada,pues solo había dos sillas, una mesa, un fregadero y la cocina de leña. Al fondo había dos puertas que daban a las habitaciones de los dos hermanos.
Ella le ofreció un vaso de agua y unas fresas que acababa de recoger del huerto, y tímidamente le preguntó:
- Dime forastero, ¿cuál es tu nombre?.- Perdona mi torpeza. Mi nombre es Olayo.
- Tu ropaje me desconcierta, forastero, en estas tierras nunca vimos nada parecido.
Olayo, pensó que no debía engañar a aquella chica que tan amablemente le ofreció su casa y su comida, pero también sabía que debía ser cauto, así lo que le dijo:
- Vengo de un país muy distinto al vuestro, por lo que vi en mi largo caminar y en cuanto a mis ropas, es cierto que resultan extrañas.
Selina, noto que al joven se le quebraba la voz, y pensó si habría hecho bien en preguntar.
Los dos quedaron en silencio, así estaban cuando se abrió la puerta y entro el hermano de la joven, que extrañado miro a Selina y frunciendo el ceño preguntó:
- ¿Quién es este hombre que esta sentado en mi silla?
Olayo, poniéndose en pie, pensó que después de todo le convenía dejar atrás el misterio, le miró y le dijo:
- Mi nombre es Olayo y viajo desde España
- ¿Espanna, dices?, extraño nombre, nunca lo había oído.
- No, España. No es raro que lo desconozcas, pues mi país no es de este tiempo.
Yannu, que cada vez se sentía más incómodo le replicó:


- Explícate extranjero.


La joven Selina, que hasta ese momento se había mantenido discretamente apartada, le trajo otro vaso a su hermano, y le pidió por señas que se sentara.
Como en la estancia solamente había dos sillas, ella se sentó graciosamente en el suelo, con las piernas cruzadas, y ambos se dispusieron a escuchar lo que Olayo le quisiera relatar.




Seguirá...

3 comentarios:

  1. Y QUE LE CONTARA??? QUE INTRIGA¡¡
    BUENO ESPERAMOS LA OTRA PARTE PERLITA¡¡¡
    TE DEJO UN BESO GRANDE¡¡¡ HASTA EL PROXIMO POST

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  2. Me parece estupendo que te sientas orgullosa de tu cuento, es tu esfuerzo y su resultado. ¡Y tiene muy buena pinta!
    Esperaré la continuación con ganas.
    Un beso

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  3. Gracias chicas.
    Ando un poco-muy-excesivamente liada...
    Ni tiempo tengo de bloggear.
    Por lo menos me servirá el cuento para no dejar mi blog abandonadito y llenito de telarañas.

    Besotes

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