jueves, 2 de junio de 2011

De burros y otras zarandajas



Pues estaba yo trabajando en mi "despacho", tan ricamente cuando así, sin esperarlo, se me cruzó un burro.
Que claro, igual no lo saben, pero es que mi despacho a veces tiene ruedas y se mueve por esos mundos de Dios. No se yo si a la furgoneta le debe de gustar que la llamen "despacho", pero teniendo en cuenta las horas que paso allí, la de papeles que ruedan sobre el asiento trasero, y el completo guardarropa que hay en el maletero, con despacho se queda.
Que ya me lié, yo iba a hablarles de burros.
Esto es lo más normal del mundo. Una se hace sus planes, se organiza, empieza a trabajar y se alegra enormemente de que las cosas vayan como toca y todo salga a su ritmo. Y se te cruza un burro que te bloquea el paso.
¿Qué haces?
Pues primero tocar el claxon, claro.
Aunque me parece que a estos orejudos eso del claxon no les impresiona absolutamente nada. En este caso es que ni se inmutó.
Luego, pues paras la furgoneta, abres la ventanilla y le das dos gritos. Con todo el cuidado del mundo, no se vaya a enfadar y te cocee el parachoques.
Pues seguro que estaba bien sordo, porque es que ni se movió, oigan.
Lo siguiente: bajarse del coche y hacer aspavientos con las manos, a ver si se asusta y se va. Pero a distancia, no te embista.
Nada.
Vuelves a montar en el coche y intentas pasar esquivándolo. Cuando la rueda delantera derecha ya está enterrada en el barro y la trasera notas que empieza a patinar, ya te cabreas y te empieza a dar igual todo.
Te bajas del coche, le das los dos gritos, haces los aspavientos, le das un manotazo en la grupa y al final, en vista de la tozudez del bicho peludo, lo coges de las riendas y lo sacas sin contemplaciones del camino. Y del miedo a las coces y embestidas, ni rastro.

Y, ¡ala! a seguir trabajando tan tranquilamente.

Claro, que esto es cuando te encuentras un burro en mitad del camino.
Pero, ¿y cuando te encuentras un burro en mitad de tu vida? Y resulta que no tiene riendas...

Pues eso, que la mayor parte de las veces es mejor tener un despacho rodante y encontrarte burros peludos. Dan menos problemas.

5 comentarios:

  1. jejejjejee...noooo! eso de encontrarse burros en la vida es mucho más complicado -y pesado- que los burros del camino! jejejeje

    Un abrazo.

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  2. Ayyyy yo creo que todos tenemos a nuestro burro particular...

    Besos!

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  3. Yo creo que todavía estaría dentro del coche, esperando a que el burro se moviera ...
    Es que los burros y yo ... como que no acabamos de conectar.
    Besitos.

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  4. A mí sin embargo, me encantan!
    Mis primeras experiencias de "jinete" fueron con Teresa, la burra de mi abuela....era tan tranquila, tan paciente, tan buena, que todos queríamos siempre montarnos en su lomo suave y blando, blando.

    Tengo algunas fotos de mí con apenas 6 años sobre Teresa, la burrita buena...
    Murió con 25 años, y aún nos acordamos de ella de vez en cuando!!

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  5. Mucho mejor los burros animales que los burros personas jajajajaja, aunque no quieran apartarse del camino....

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