sábado, 7 de enero de 2012

El padrí Pep



Pep.
Así te llamaba todo el mundo.
Así le diremos a Nuria que se llamaba su abuelo.
Es curioso, porque mi abuelo también se llamaba simplemente Pepe.
Se supone que la manera con la que te llama la gente da idea del respeto que se te tiene, y que el "don", el "señor" y los tratamientos rimbombantes indican el nivel de importancia del que los lleva.
Pero cuando una persona se presenta: "hola soy Pep", da una idea de la imagen que tiene de sí mismo. Y evidentemente, de que no necesita adornos en su nombre.
Hay personas que dejan una profunda huella en su paso por este mundo, tanto por sus obras, como por su influencia en los que les rodean. Y para eso, a veces, basta con... llamarse Pep.
Querido suegro, tú yo sabemos que te voy a echar mucho de menos. Tú y yo sabemos porqué.




Adios, padrí Pep, y gracias por todo.

6 comentarios:

  1. Un brindis por todos los hombres que se han ganado un buen lugar en el corazón de los que les rodean.

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  2. La buena gente, cuando se va, deja profunda huella.
    Un bello homenaje.

    Un abrazo.

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  3. Está muy claro, si es que no falla: cuanto más, menos; cuanto menos...más.

    Y el resto, sobra.

    El abuelo de Nuria ha debido ser muy grande, cuando lo recordais así.
    Seguirá con vosotros, verdad?

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  4. Que bonito "hasta luego" a Pep.

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  5. vicky,yo tambien lo hechare de menos aunque haya sido un pelmazo para mi,en el corazon lo voy a hechar de menos.gracias,abuelo.

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  6. Que bonita despedida. Tu suegro estará orgulloso de su nuera.

    Besos

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